PRENSADOS

Universidad de Pamplona | Programa de Comunicación Social

Un maestro que deja huella al llano casanareño

Semblanza por: Sofía Vergara | 10 de junio de 2026

Pablo Sain Hurtado enseñando joropo

El docente Pablo Sain Hurtado

El sonido del zapateo y la música llanera acompañan gran parte de la vida de Pablo Sain Hurtado, un docente que ha dedicado años a enseñar y preservar la tradición del joropo, una de las expresiones más representativas de la cultura llanera. Pablo Sain Hurtado es un docente con experiencia en la enseñanza del joropo.

Actualmente está al frente del grupo Los Trompos del Casanare, donde no solo enseña baile, sino que también transmite valores como la disciplina, el respeto y el compromiso. Desde que asumió este proceso, el grupo ha crecido notablemente y ha obtenido varios reconocimientos. Han ganado premios en el Garcero del Llano y han participado en joroperas nacionales en ciudades como Bogotá, Vichada, Villavicencio y Medellín, entre otras, logrando así coronarse campeones en la modalidad de baile tradicional grupal.

Estos logros reflejan el esfuerzo y la dedicación que hay detrás de cada presentación. Además de los premios, lo que más destaca de Pablo Sain Hurtado es su manera de enseñar. Se nota su pasión por el joropo y su interés por mantener viva la cultura llanera en las nuevas generaciones. Gracias a su trabajo, muchos jóvenes han desarrollado habilidades artísticas y han encontrado una forma de expresarse a través del baile.

"No se enfoca solo en la técnica, sino en que cada presentación transmita emoción, identidad y orgullo por sus raíces".

Durante los ensayos, es común verlo repetir una misma secuencia varias veces hasta que todos los integrantes logren ejecutarla correctamente. Lejos de mostrar impaciencia, aprovecha cada error como una oportunidad para enseñar y motivar a sus estudiantes, demostrando así su compromiso con la formación de cada uno de ellos. Asimismo, se caracteriza por su paciencia y dedicación en cada ensayo, corrigiendo detalles y motivando constantemente a sus estudiantes para que den lo mejor de sí.

En definitiva, es un docente que no solo forma bailarines, sino también personas con identidad cultural y amor por sus raíces, dejando una huella importante en cada uno de sus estudiantes y en la comunidad donde enseña.