Lluvias en Pamplona golpean los ingresos de vendedores ambulantes
Noticia por: Liz Malory Fonseca | 13 de junio de 2026
Las precipitaciones frecuentes reducen la afluencia de clientes y generan pérdidas materiales en los micronegocios que operan en el espacio público municipal.
Condiciones climáticas adversas en el parque principal. Foto: Liz Fonseca
El incremento de las precipitaciones en el municipio de Pamplona, Norte de Santander, ha generado una reducción considerable en los ingresos económicos de los trabajadores informales que operan en el espacio público. Debido a que la mayoría de estos comerciantes no dispone de infraestructura fija ni sistemas de protección contra la intemperie, los periodos de lluvia intensa provocan la suspensión inmediata de sus actividades comerciales diarias.
De acuerdo con el último reporte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) sobre micronegocios e informalidad laboral, más del 80% de las unidades económicas de pequeña escala en los cascos urbanos de la región dependen exclusivamente del flujo de caja diario y carecen de fondos de reserva o estabilidad financiera. Bajo este panorama, variables externas como las condiciones climáticas adversas inciden de forma directa en la capacidad de sustento de los hogares vinculados a este sector.
Comerciantes resguardando sus puestos. Foto: Liz Fonseca
La problemática se concentra principalmente en los sectores de mayor tránsito peatonal, como el centro del municipio y la Plazuela Almeyda. En estas zonas, las jornadas lluviosas disminuyen casi por completo las transacciones.
"Cuando llueve no se vende casi nada, la gente no sale y toca recoger temprano", señaló Guillermo Villamizar, comerciante ubicado en el sector del parque principal.
El impacto económico para estos trabajadores no se limita a la ausencia de clientes. Quienes comercializan productos perecederos, tales como café, alimentos preparados, empanadas o dulces, enfrentan pérdidas directas de inversión debido a que la humedad deteriora las materias primas, impidiendo su venta posterior. "Uno permanece al sol y al agua para poder trabajar", manifestó el vendedor José Ramón Flores, al describir las condiciones logísticas que afronta el gremio informal.
Asimismo, la dinámica del espacio público se altera durante los eventos climáticos. Ante la falta de cubiertas en sus puestos improvisados, los comerciantes se ven obligados a desplazarse hacia los portales y entradas de establecimientos comerciales privados para resguardar su mercancía. Este fenómeno genera una saturación de vendedores en puntos específicos, lo que incrementa la competencia en espacios reducidos y disminuye las probabilidades individuales de venta.
En una ciudad con alta frecuencia de precipitaciones como Pamplona, los factores climáticos operan como un regulador directo del ingreso económico de la población informal, determinando la viabilidad o la paralización temporal de sus actividades de subsistencia en el entorno urbano.