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Universidad de Pamplona | Programa de Comunicación Social

Chinú, el pueblo de la sabana que aprendió a caminar sobre el cuero

Reportaje por: Mhelany Wilches | 15 de junio de 2026

Monumento de abarcas en Chinú

Monumento al calzado tradicional en la entrada de Chinú. Foto: Mhelany Wilches

El sol de la sabana cordobesa apenas comienza a salir sobre las calles de Chinú cuando el aire ya se impregna de un aroma inconfundible. Es una mezcla intensa entre el cuero fresco y el pegante amarillo que se desprende de los talleres escondidos tras las fachadas residenciales. En este rincón del Caribe, no hace falta ver los letreros para saber que se ha llegado a la capital zapatera de Córdoba. Basta con escuchar el eco rítmico de los martillos golpeando las hormas y el traqueteo constante de las máquinas de coser que, desde la madrugada, marcan el pulso de la vida en el casco urbano.

Esta tradición no nació en grandes complejos industriales, sino bajo los techos de palma amarga de las casas del pueblo. Hace más de ochenta años, los primeros artesanos chinuanos aprendieron a convertir rústicos pedazos de piel en sandalias y abarcas resistentes. Lo que empezó como un oficio rudimentario para calzar a los campesinos que necesitaban protección para labrar la tierra, se transformó silenciosamente en un legado genético. Con el paso de las décadas, esos pequeños talleres caseros se multiplicaron. Hoy en día, la manufactura del calzado sostiene a más de 3.000 familias locales y representa cerca del 70% de la economía del municipio, consolidando un tejido de microempresas que se hereda de generación en generación.

Artesano en local de calzado

La producción local es el motor del municipio. Foto: Mhelany Wilches

Caminar por sus calles empedradas es entender que aquí el zapato es mucho más que una prenda de vestir; es el motor que dinamiza la vida comunitaria. Sin embargo, el camino no ha estado exento de tropiezos. En los últimos años, los productores locales, respaldados por la Asociación de Zapateros de Chinú, han tenido que librar una batalla comercial desigual contra las importaciones masivas. Han visto cómo el calzado sintético de bajo costo inunda los mercados nacionales. En las calles del pueblo, los artesanos coinciden en que se trata de una competencia desleal. Quienes defienden el valor de su oficio suelen repetir que esos zapatos plásticos se deshacen con el primer aguacero del Caribe, mientras que el producto chinuano, cosido a mano y con alma de cuero, resiste el paso del tiempo y del barro.

Feria Nacional del Calzado en Chinú

Primera Feria Nacional del Calzado. Foto: Mhelany Wilches

La resiliencia de este gremio alcanzó un hito histórico en septiembre del año 2025, cuando el municipio organizó la Primera Feria Nacional del Calzado bajo el lema "Chinú Camina". Este evento transformó al pueblo en una vitrina reluciente a la que asistieron compradores mayoristas de distintos puntos del país. En las mesas de negocios, los dueños de los talleres exhibieron con orgullo sus catálogos de calzado formal y sandalias. Fue el momento preciso en que el artesano tradicional se reconoció a sí mismo como empresario.

"Comprendieron que su producto no compite únicamente por precio, sino por una identidad cultural y una calidad artesanal que jamás podrán ser replicadas en una fábrica automatizada al otro lado del mundo".

Al caer la tarde, cuando el sofocante calor de la sabana cede ante la brisa nocturna, las máquinas de coser finalmente guardan silencio. En los talleres quedan esparcidos los recortes de cuero, los hilos sobrantes y las suelas alineadas, listas para la jornada del día siguiente. Chinú se va a descansar, pero el orgullo de sus pasos sigue resonando con fuerza en todo el país. Cada par de zapatos que cruza las fronteras de Córdoba lleva consigo la memoria de un oficio antiguo y la dignidad de un pueblo que entendió que, para avanzar firmemente hacia el futuro, primero hay que saber construir el suelo que se pisa.