Censura: cuando el silencio también es una decisión
Editorial por: Karla Pérez | 18 de junio de 2026
En nuestro medio concebimos el ejercicio periodístico como un punto de convergencia para pensamientos, opiniones y vivencias variadas. Debido a esto, consideramos que el silenciamiento, aun en sus vertientes más calladas, supone un riesgo para la diversidad de la información y la garantía de una libre expresión y consciencia.
En nuestro rol de plataforma académica, tomamos la batuta para forjar una difusión diversa, analítica y sensata. No obstante, admitimos que los vetos no siempre saltan a la vista. En ocasiones se manifiestan a través de acciones aparentemente menores: un asunto que se engaveta, un testimonio que se descarta o un relato que se aplaza. Justo ahí, omitir deja de ser una acción neutral y pasa a ser una toma de posición.
Somos conscientes de que divulgar datos conlleva una gran carga. No es válido expresar las cosas a la ligera; la decencia, la ética y la exactitud constituyen los pilares que orientan nuestra labor. Pese a ello, estos valores no deben convertirse en muros que asfixien la discusión o que oculten panoramas espinosos.
De acuerdo con la UNESCO, poder expresarse libremente constituye una garantía humana elemental, amparada en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Tal estatuto avala que cualquier individuo logre indagar, obtener y esparcir datos y posturas mediante cualquier canal, libre de bloqueos. Pese a esto, la propia entidad alerta que acallar voces, sea de frente o de manera velada, socava los cimientos democráticos y restringe el consumo de reportes auténticos y plurales.
Paralelamente, Reporteros Sin Fronteras (RSF) destaca en su balance anual de libertad de prensa que, en diversas naciones, las exigencias de las salas de redacción, el propio amordazamiento y el monopolio mediático golpean la autonomía de la información. Esto merma la variedad de opiniones y condiciona aquello de lo que la gente logra enterarse.
Aquí estamos convencidos de que el auténtico quehacer noticioso no consiste en esquivar los roces, sino en tener la destreza para tratarlos. Brindar lugar a enfoques diferentes, hasta a los que causan escozor, resulta un pilar básico de nuestro propósito informativo. Y es que un público bien documentado no se edifica a partir de mutismos, sino mediante el intercambio de ideas.
Restringir textos no lastima únicamente al redactor; golpea igualmente a aquellos que depositan su fe en nuestra labor para entender su contexto. Toda pieza que optamos por archivar representa, a su vez, un chance desperdiciado para despertar el análisis y el razonamiento agudo.
"Dado que en este proyecto hasta la ausencia de palabras transmite un mensaje. Y optamos por que nuestras expresiones y determinaciones se mantengan en todo momento respaldando la certeza y al público que encarnamos".
Debido a lo anterior, en esta jornada ratificamos nuestra promesa: consolidarnos como un portal que indaga, que presta oído y que habilita escenarios. Una plataforma que comprende que la diversidad no es una alternativa, sino un deber imperativo.
Tenemos claro que el trayecto no siempre resultará fácil. Existirán fricciones, discordias e instantes donde omitir se perfile como la salida menos arriesgada. No obstante, es justo en ese punto donde se forja el temple de un proyecto periodístico: en su destreza para mantener su discurso aún rodeado de incertidumbres.
Ya que, si la prensa enmudece, el pueblo extravía un fragmento de su propio eco. Y aquí tenemos la certeza de que ningún relato tendría que pasar desapercibido. Le jugamos a una transmisión de saberes audaz, despierta y receptiva, en la cual toda frase cobre valor y todo punto de vista halle su espacio. Puesto que, en el momento en que los comunicadores se lanzan a alzar la voz, el colectivo igualmente se educa para hacerlo.