Callar no es una opción
Editorial por: Wendy Lezcano | 18 de junio de 2026
El acoso judicial es un mecanismo mediante el cual el poder intenta callar las voces que incomodan.
La libertad de prensa no se pierde sólo con decretos ni con censuras explícitas; a veces se intenta acallar mediante abogados, procesos judiciales prolongados e indemnizaciones impagables, una práctica conocida como acoso judicial. Un ejemplo claro en Colombia fue el caso de la revista Volcánicas, cuyas periodistas, Catalina Ruiz-Navarro y Matilde de los Milagros Londoño, fueron demandadas civilmente por un millón de dólares tras investigar denuncias de acoso y abuso sexual contra el director de cine Ciro Guerra.
A pesar de las acciones penales y tutelas que buscaban el silencio del periodismo, en 2023 la Corte Constitucional falló a favor de las periodistas, estableciendo que su reportaje se ajustó a los estándares constitucionales y reconociendo el compromiso ético del periodismo feminista. La Corte advirtió que el acoso judicial es utilizado por quienes poseen recursos con el propósito de silenciar la libre expresión sobre temas de interés público.
"Callar frente a situaciones de interés social no protege la verdad, sino que favorece la impunidad y limita el derecho de los ciudadanos a estar informados".
Este caso funciona como una advertencia para quienes se forman en periodismo sobre los mecanismos con los que el poder intenta acallar las voces que incomodan. Cuando el periodismo cede ante la intimidación, se debilita la herramienta principal para vigilar al poder y exigir responsabilidades, lo cual perjudica a toda la sociedad. Finalmente, la libertad de prensa es una lucha que se defiende con cada verdad sostenida, recordándonos que callar no es una opción.