El cuarto poder y la libertad de expresión: una responsabilidad compartida
Columna de opinión por: Nicole Galvis | 18 de junio de 2026
La libertad de expresión solo fortalece la democracia cuando está acompañada de responsabilidad, pensamiento crítico y respeto por los demás. Por ello, la censura y la autocensura han cobrado protagonismo en medio de la coyuntura sociopolítica que atraviesa Colombia. En medio de la polarización por creencias e ideologías, ser periodista no impide ejercer este derecho como cualquier otro ciudadano, pero el verdadero problema surge cuando las personas no cuestionan el bienestar común antes de difundir mensajes.
Según el informe Behind the Screens (2024) de la UNESCO, existe una preocupante ausencia de responsabilidad en plataformas digitales:
- El 62 % de los creadores de contenido admiten que no verifican la exactitud de la información antes de compartirla.
- El 41,6 % de los usuarios mide la credibilidad de un tema basándose únicamente en los "me gusta" o reproducciones.
- El 33,5 % replica temas complejos sin comprobación, confiando ciegamente en la fuente original.
Esta irresponsabilidad discursiva genera un entorno hostil; una encuesta global de UNESCO e Ipsos (2023) reveló que el 67 % de los usuarios ha estado expuesto a discursos de odio en redes sociales, concentrándose principalmente en Facebook (58 %), TikTok (30 %) y X (18 %). Además, el 87 % de los ciudadanos considera que la difusión masiva de contenido irresponsable ha generado daños severos en la vida política y la cohesión social.
"Defender la libertad de expresión no significa justificar cualquier discurso. Significa comprender que cada palabra tiene consecuencias y que el verdadero ejercicio democrático consiste en hacerlo con responsabilidad, criterio y respeto".
Ante este panorama, es vital ser consumidores activos de información, consultando y verificando antes de emitir juicios o atacar a otros por sus posturas. En cuanto a la censura impuesta por estructuras de poder, los medios y la audiencia deben procurar una conciencia colectiva donde el periodismo leal y el público crítico actúen en equipo. Por otro lado, la autocensura, a menudo motivada por el miedo al rechazo o presiones sociales, fragmenta el deber ser y limita la humanidad en favor del consumismo. Formar carácter y ser autocríticos es, en definitiva, la mejor forma de socavar las dinámicas impuestas y elegir la libertad sobre la imposición.