Lo que no se dice se baila
El cuerpo convertido en voz
Redactado por: María Sierra | 22 de junio de 2026
Foto: Archivo Mhelany Wilches.
El cuerpo de Mhelany Wilches aprendió a recordar antes que su propia memoria. A los cinco años, cuando empezó a bailar, ella no solo seguía pasos, ya estaba heredando una historia que no había vivido, pero que sentía como propia.
Nació en Bogotá, pero fue en Chinú, Córdoba, donde creció y empezó a construir una identidad profundamente ligada a la cultura del Caribe Colombiano.
Mhelany Wilches. Foto: Archivo personal.
Lo que comenzó como una actividad de infancia se transformó con el tiempo en una forma de entenderse a sí misma. Ha participado en escenarios importantes, como el Carnaval de Barranquilla, uno de los espacios más representativos del país para las expresiones culturales. Allí, como en otros escenarios, ha hecho parte de grupos de danza que le han permitido fortalecer su proceso artístico y su conexión con las tradiciones.
Su lista de baile incluye ritmos como porro, tambora, champeta, cumbia y mapalé, aunque hay uno que la atraviesa con más fuerza: el bullerengue. En ese ritmo no solo baila, también se reconoce. Es ahí donde su cuerpo deja de repetir pasos y empieza a contar algo más profundo.
Actualmente, es estudiante de Comunicación Social, una carrera que dialoga con lo que ya hace desde el escenario. Porque si bailar es una forma de narrar, comunicar es otra. Y en ambas, Mhelany parece estar buscando lo mismo: una manera de decir quién es sin tener que explicarlo todo con palabras.
En su historia, el folclor no aparece como un recuerdo lejano, sino como algo vivo. Algo que se mueve, que se transforma y que, en cada presentación, vuelve a empezar.