PRENSADOS

Universidad de Pamplona | Programa de Comunicación Social

Construyendo su voz entre el arte y la comunicación

Redactado por: Sofía Vergara | 22 de junio de 2026

Ilustración de Nicol Ruiz

Nicol Valeria Ruiz Rueda. Foto: Archivo personal.

En los espacios universitarios es común compartir clases, trabajos y proyectos con personas de las que sabemos muy poco más allá de lo académico. Sin embargo, detrás de cada estudiante existe una historia marcada por experiencias, cambios y aprendizajes que influyen en la forma en que cada uno ve el mundo.

Nicol Valeria Ruiz Rueda, estudiante de quinto semestre de Comunicación Social, es una joven que ha tenido varios cambios en su vida, que la han marcado, siente una fuerte conexión con el arte, especialmente con el teatro. A través de su historia se puede entender cómo las experiencias personales, los lugares y las relaciones familiares influyen en la forma en que una persona construye su identidad.

Nicol tiene 20 años y nació en Bogotá, ciudad donde vivió hasta los 14 años. Después se mudó a Chía, donde pasó parte de su adolescencia, y a los 17 años se trasladó a La Belleza, Santander, donde terminó el colegio viviendo con sus abuelos maternos. El lugar donde vivía era aún más pequeño que el municipio. Según cuenta, el corregimiento se llama La Quitaz y lo describe como un caserío muy pequeño, prácticamente formado por la rotonda del parque central y algunas casas alrededor.

El cambio de vivir en una ciudad como Bogotá a un lugar rodeado de campo fue una experiencia completamente nueva para ella. Incluso recuerda con humor cómo al principio no conocía muchas dinámicas de la vida en el campo. “Yo, chica de ciudad, me fui a La Quitaz pensando que la leche salía de la tienda”, comenta al recordar esa etapa de su vida.

Cuando habla de sí misma, Nicol se describe como una persona interesada en la academia, el aprendizaje y el arte. “Nicol Valeria es una chica a la que le gusta la academia, le gusta el arte y le gusta aprender”, explica. Entre sus intereses, el teatro ocupa un lugar muy importante. De hecho, reconoce que es una de las actividades que más le gustaría desarrollar en el futuro. “Si me preguntas qué quiero hacer, quiero hacer teatro de alguna manera u otra”.

Además del arte y el teatro, Nicol también disfruta actividades que hacen parte de su vida cotidiana, como la lectura y el yoga. Esta práctica comenzó cuando vivía con sus abuelos en La Quitaz y desde entonces ha seguido formando parte de su rutina. Incluso algunos aspectos de su estilo personal están relacionados con esa etapa de su vida. “El estilo del sombrero viene de haber estado un año en el campo con mis abuelos”, explica.

La historia de Nicol refleja cómo las experiencias personales, los cambios de lugar y las relaciones familiares influyen en la forma en que cada persona construye su identidad. Entre el arte, la comunicación y las vivencias que han marcado su vida, continúa explorando nuevas formas de aprendizaje y expresión, con una idea clara de lo que quiere hacer en el futuro: “Si me preguntas qué quiero hacer, quiero hacer teatro”.

Aunque en algún momento pensó en estudiar artes escénicas directamente, decidió estudiar Comunicación Social porque consideró que esta carrera podía darle herramientas más amplias para entender y trabajar el arte desde diferentes perspectivas. Según explica, el teatro no solo se vive en el escenario, sino también detrás de él, en aspectos como la iluminación, el vestuario, el maquillaje o la escritura del guion.

Para Nicol, la familia ha tenido un papel fundamental en la construcción de su carácter y en su forma de ver la vida. En especial destaca la presencia de su padre durante su crecimiento. “Mi papá siempre estuvo conmigo y estoy agradecida por eso”, afirma. También reconoce que con el tiempo ha aprendido a valorar aún más esa relación, especialmente ahora que está lejos de él. “Si algo puedo decir ahora es que he aprendido más de mi papá ahora que estoy lejos de él”.